¿Qué es un precio ético? Destacado

Jueves, 02 Agosto 2012
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Entendemos por "precio ético" el precio correcto de un producto o servicio. Ni caro, ni barato. Un precio justo. Ni más caro de lo que vale (que sería abusivo), ni más barato (lo barato siempre esconde algo, muchas veces injusto).

Los precios de nuestros proyectos son así. Dentro de los varemos estándar de nuestra profesión, nos ajustamos a nuestro cliente, según sea su capacidad, su profesión, sus condiciones económicas...

¿Cuanto vale una web para una mujer de la limpieza?

Un ejemplo.

Primero, aclarar que, cada día, una mujer de la limpieza necesitará más el disponer de un espacio web. No tanto para ganar más, sino para defender su trabajo. Claro que tendrá que ser un sitio, o un blog, adaptado a su profesión y a las necesaidades de sus cientes.

Bien.

Una mujer de la limpieza cobra unos 10 euros/hora para hacer su trabajo. Perfecto. Nosotros, para hacerle una web a una mujer de la limpieza le cobraremos nuestro tabajo a 10 euros/hora.

Precios éticos.

¿Y la web de un pintor?

Hoy hablaba con un pintor:

-¿Cuánto cobras por pintar una casa?

Me respondió:

-Cobro por metro cuadrado.

-Ok- le dije.- Pero ¿a cuánto te sale la hora?

Respondió:

-A unos 15 euros.

Muy bien. Pues a esos 15 euros/hora le haríamos su sito web a ese pintor.

Para autónomos, el concepto es muy fácil. Para empresas, es un poco más complicado, pero la idea es la misma: que el precio sea ético, justo, en el que ambas partes se sientan bien. Que para eso trabajamos, y no sólo para ganar dinero.

Lo gratis no existe

Nadie trabaja gratis. Porqué el trabajo, en sí, es una forma de ganar dinero. Y ganar dinero es necesario. Lo incorrecto es ser ganancioso, codicioso, querer ganar más de lo justo, intentar engañar solapadamente a los demás y cobrar precios abusivos, no éticos.

El trabajo gratis no existe. Aunque no tengamos que pagar por algún producto o un servicio en concreto, esto no significa que sea "gratis". A la empresa, la institución o quien sea que nos ofrece ese producto o servicio "gratis", le interesa, en determinado momento, ofrecer algo "sin coste", como una forma de publicidad, de promoción. Lo que es evidente es que, en otros productos o servicios, de una manera u otra, tendrá que incluir el coste de aquella promoción. Si no lo hiciera así, tendría que cerrar.

Lo barato sale caro

Lo mismo ocurre con las cosas "muy baratas". Normalmente lo barato sale caro. Además, lo sospechoso es que, generalmente, algo muy barato, esconde algo. Si viene de China u otros países en desarrollo, puede esconder tantas cosas... Explotación infantil, condiciones de trabajo inhumanas, tráfico de personas... Mientras mucha gente sufre, unas pocas empresas grandes se están enriqueciendo.

Yo he trabajado en proyectos de colaboración en países de África. Allí hay muchos ejemplos, algunos simplemente dramáticos. Un buen ejemplo lo tenemos en la República Democrática del Congo, donde he empezado un proyecto de alfabetización. Este país (el antiguo Zaire) es, según la ONU el país donde se vive peor del mundo, (Índice de Desarrollo Humano (IDH), de noviembre de 2011). En su capital, Kinshasa, existe más del 70% de desempleo. Sin embargo el país es muy rico en recursos naturales de gran valor, como los diamantes o el coltán (mineral imprescindible para la industria moderna, que se emplea en ordenadores, móviles, aviones, centrales atómicas y espaciales, misiles, salas de videojuegos, equipos para diagnósticos médicos, etc.). El salario mínimo en ese país es de 50 dólares al mes. En las minas de coltán o diamantes, muchos trabajan jornadas larguísimas, por menos de un salario mínimo.

Y a muchos de nosotros, de tan "barato", Movistar o Vodafone (en los "buenos tiempos") nos regaló nuestro iPhone. ¿Y el contán? Bueno... Yo no sabía...

Lo caro, realmente, ¿es mejor?

Otra idea establecida que, quizás, esta crisis nos ayudará a relativizar e, incluso, a superar, es esa: que lo caro es mejor. Marcas bien situadas en el mercado, con un buen márketing y un extraordinario posicionamiento (no daremos nombres, para ser éticos) han colocado sus productos en un nivel de calidad irreal, por el cual algunos (normalmente los que más tienen o, los que no tienen tanto pero les encanta aparentar que tienen) son capaces de pagar altas sumas, simplemente para poder decir a los demás (que miran el logo de la marca, bien destacado): yo soy más que tu, porqué yo puedo pagar 6.000 euros por este bolso, o 2.000 euros por este traje, o una verdadera fortuna por este coche.

Algunos caen. Nosotros aconsejamos a no caer. Precios éticos y ya está. Precios justos. Al fin y al cabo, estamos convencidos de que el valor de las personas no está relacionado al valor de las cosas que poseen, ni al valor de las casas donde viven, ni a la marcas de la ropa que visten. El valor de las personas está en algo mucho más intangible y profundo: en aquello que son. Independiente de lo que tengan.

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Jueves, 05 Noviembre 2015

Josep Massó

Este artículo lo ha escrito Josep Massó i Carreras (de pequeño, en casa y en la escuela me llamaban Pep).

Me dedico al diseño y desarrollo web. Trabajo para mejorar la presencia en internet de empresas, federaciones, fundaciones, profesionales, autónomos...

Hay tres ámbitos que me apasionan:

  1. el internet bien hecho (la tecnología que hay detrás de la web),
  2. el internet bello (el diseño que lo convierte en comunicación agradable y útil)
  3. el internet ético (los valores que, gracias a la tecnología, podemos transmitirnos unos a otros, para cultivar nuestra esencia espiritual actualmente tan marginada).

www.crosimasso.net