Internet ético. Éste es nuestro posicionamiento. Con él trabajamos, y a través de él ofrecemos nuestra profesionalidad y experiencia.

Hemos rechazado proyectos que dañaban la imagen del hombre, de la mujer e incluso de los niños. No hemos aceptado trabajos que enaltecían valores, personas, conceptos de vida que perjudican al ser humano. No nos parece ético.

Son tiempos difíciles. Pero el dinero no lo es todo.

Entendemos por "precio ético" el precio correcto de un producto o servicio. Ni caro, ni barato. Un precio justo. Ni más caro de lo que vale (que sería abusivo), ni más barato (lo barato siempre esconde algo, muchas veces injusto).

Los precios de nuestros proyectos son así. Dentro de los varemos estándar de nuestra profesión, nos ajustamos a nuestro cliente, según sea su capacidad, su profesión, sus condiciones económicas...

¿Cuanto vale una web para una mujer de la limpieza?

Un ejemplo.

Primero, aclarar que, cada día, una mujer de la limpieza necesitará más el disponer de un espacio web. No tanto para ganar más, sino para defender su trabajo. Claro que tendrá que ser un sitio, o un blog, adaptado a su profesión y a las necesaidades de sus cientes.

Bien.

Una mujer de la limpieza cobra unos 10 euros/hora para hacer su trabajo. Perfecto. Nosotros, para hacerle una web a una mujer de la limpieza le cobraremos nuestro tabajo a 10 euros/hora.

Precios éticos.

¿Y la web de un pintor?

Hoy hablaba con un pintor:

-¿Cuánto cobras por pintar una casa?

Me respondió:

-Cobro por metro cuadrado.

-Ok- le dije.- Pero ¿a cuánto te sale la hora?

Respondió:

-A unos 15 euros.

Muy bien. Pues a esos 15 euros/hora le haríamos su sito web a ese pintor.

El mundo actual está generando cada vez más desconfianza. Falta de confianza en el ser humano. Un mundo sin ética. ¿Quien cree hoy en los políticos? ¿Quien cree hoy en un director de banco? ¿Quien cree hoy que, por ejemplo, la grua municipal que se lleva tu coche sin piedad está puesta para ayudar al ciudadano? ¿Quien cree hoy en algo...?

Nuestros padres creían en algo y estaban seguros que vivirían "mejor" que nuestros abuelos. Y podemos decir que, en parte, lo consiguieron. Nosotros pensábamos que viviríamos mejor que nuestros padres. Pero, ¿hoy lo tenemos tan claro? ¿Y nuestros hijos?

De nuevo te pido: mira primero el video que está un poco más abajo antes de leer mi artículo.

Y, si ves todo el video y después no te queda tiempo para leer mi artículo, no pasa nada. Seguro que no serás el mismo antes y después de oír lo que dice Joan Antoni Melé.

En esta ocasión, lo más importante no son las imágenes. Son las palabras. Las palabras son instrumentos muy potentes.

Nuestras palabras son capaces de crear y también son capaces de destruir. Grandes cosas.

Ahora, sí que puedes leer mi artículo :-)